martes, julio 29, 2008

Nadie muere la víspera. Citas

Manuel Vicent.
Madrid, Alfaguara 2004.

—La nada es el paraíso del verano. p.21

—Al atardecer de cada sábado suenan las ambulancias y los furgones de la policía: son los minaretes que nuestra civilización ha levantado en el aire sólo con su propio lamento. p. 28

—Los escritores y artistas que estén interesados en pasar a la posteridad deberían saber que ésta sólo acepta a quienes logran transmitir a las nuevas generaciones, aun en medio de las propias desgracias, una sensación de placer y sugestiva belleza que haga fascinante el tiempo pasado, en cuyo espejo los supervivientes se reflejen. pp. 29-30

—El progreso de la humanidad se debe a la insubordinación. También la evolución desde el átomo hasta la última complejidad de la materia hay que atribuirla a la indisciplina de ciertas partículas que en un momento determinado mutaron rompiendo las normas. El desarrollo espiritual de una persona se funda igualmente en ese instante estelar en que pro primera vez pronunció la palabra no y supo imponerla al padre, al maestro, al jefe. Cuando uno dice no, experimenta la sensación de un nudo interior que se desata. En cambio, al decir sí siempre te sientes en cierto modo atrapado. La negación pudo ser el primer bálsamo que el alma humana confundiera con la libertad. p. 49

—en todas las timbas de juego siempre hay un tonto que pierde; si a la media hora de partida no has descubierto quién es, eso significa que ese tonto eres tú. p. 53

—Sólo resucitan los que han muerto bien. p. 69

—En general, cada persona está donde se la espera. p. 79

—La arquitectura también es naturaleza, y no debe diferenciarse del sentimiento de las personas. p. 89

—El afán por penetrar en lo desconocido ha derribado siempre cualquier barrera legal, ética o teológica. p. 97

—si esta oscuridad es mi propio antifaz no voy a caer en la tentación yo mismo de saber quién soy. p. 99

—sólo con estar vivos ya somos inmortales. p. 100

—En realidad uno muere muchos años antes de expirar. La muerte te sucede cuando ya no comprendes nada de lo que pasa a tu alrededor. p. 118

—Una vez comenté con un joven punki, aprendiz de navajero, que las noches se habían vuelto muy peligrosas. Me contestó: “Es cierto, cada vez hay más policías”. p. 124

—Cualquier personas tiene en su vida mediocre cartas de oro a las que acogerse. p. 125

—El cerebro no ha sido diseñado para entender el universo. p. 127

—La vida sólo está interesada en que usted sea un buen transmisor de genes, aunque no tenga una sola idea en la cabeza. p. 127

— El laurel tiene dos destinos: la cabeza del héroe o el estofado.
p. 130

—Callar también constituye una tradición oral. p.144

—El ideal en esta vida es Sancho Panza sin estar gordo. p. 151

—“¿Estás llorando?”. El hombre le contestó: “Lloro porque te voy a olvidar”. Una dirección en la agenda que se tacha, un número que ya no se consigue recordar, un viejo bar que cierra, un amor que termina, un rostro que con el tiempo se va desdibujando: eso es en realidad la muerte, porque uno muere previamente cuando desaparecen las personas y las cosas que sin saberlo le sustentaban. p. 154

—La ciencia también tiene sus ateos. p. 155

—El estudio de la Historia nunca es inocente. p. 160

—En cada estación el mar cambia de alma. p. 169

—la diferencia entre el chimpancé más simple y el teólogo más retorcido sólo está en los hábitos sociales. p. 171

—Uno de los daños colaterales irreversibles de la guerra moderna consiste en que el espectador de televisión quede subyugado por la belleza de las armas (…) Parece que las armas están hechas para ser admiradas antes que temidas. p. 181

—Quien se crea un buen escritor debería explorar todas las consecuencias. p. 198

—Nadie es interesante si no tiene algo que ocultar. p. 204

—El dolor es la máxima contaminación que existe en este mundo.
p. 223

—los ideales nobles se pudren en el interior de algunas personas miserables. p. 227

—la vida no es sino ir reflejando tu figura en el escaparate de los demás como una mercancia que con el tiempo va generando menos interés en ser adquirida hasta que un día te encuentras formando parte de una rebaja de grandes almacenes. p. 235

—Siempre me he preguntado por qué un placer muy intenso te obliga a cerrar los ojos. p. 239

—La muerte es lo que ya hemos vivido (…) Puesto que nuestra vida viene de esa muerte, cada momento que uno vive es un instante de gloria. p. 244

—no hay problema en este mundo que no lo solucione un whisky doble. Humphrey Bogart. p. 245

—Pronto lo que hoy es ciencia ficción mañana será realismo social. p. 251

—La muerte es una neurosis humana todavía insalvable. p. 252

—Los poderosos y los facinerosos tienen los mismos guardianes y cerrojos. p. 258

—la libertad se compone de pequeños actos libres rutinarios que son el soporte de nuestro derecho a los pequeños placeres de cada día. p. 266

—Mejor será que aceptemos cuanto antes que también el amor y el odio son sólo tempestades bioquímicas. p. 269

—Mientras el código penal se adapta al código genético el último refugio romántico siempre será ese vació de la carne. p. 270

—la guerra obligó a ser héroes, asesinos, mártires, traidores o titanes a unos seres vulgares cuya existencia hubiera sido anodina sin aquella tragedia (…) Grandes tiempos mediocres y felices son estos en que uno puede compartir el whisky en un cóctel con alguien que llegado el momento propicio no dudaría en mandarte fusilar.
p. 272

—Si en los buenos tiempos ceder el paso a un desconocido en el ascensor constituye un acto de grandeza, hay que imaginar qué sucede cuando suenan las alarmas antiaéreas en el espacio. p. 278

—El fascismo es un virus que se adapta a cualquier forma convulsa de la sociedad. p. 293

—Unos llaman amor y otros dolor a esta soledad. p. 310

—Todos tenemos derecho a construirnos la propia eternidad, no con verdades absolutas, sino con las sensaciones placenteras que la experiencia nos haya regalado a lo largo de la vida. p. 321

jueves, julio 17, 2008

La prueba de la puerta

A Bronx Tale
Robert De Niro
Estados Unidos, 1993


—Para uno sólo hay tres grandes mujeres en la vida. Surgen, como los grandes boxeadores, cada diez años, Rocky Marciano, Sugar Ray Robinson, Joe Louis. A veces aparecen juntas, yo tuve las tres a los dieciséis años, así es la vida. Te diré algo más, esa chica podría poner viento en tus velas, tal vez sea una de las tres grandes.
—Gracias, Sony, creo que voy a hacerlo.
—¿Es una buena chica?
—No lo sé, la conocí ayer, pero eso espero.
—Escucha, C, te voy a prestar mi auto.
—Nunca prestas tu auto.
—Te lo prestaré para que causes buena impresión. Te llevas mi auto y le haces la prueba.
—¿Qué, la prueba de Mario?
—¡Mario! Mario es un maldito psicópata. ¿Para qué lo escuchas?
—Le harás mi prueba, la prueba de la puerta.
—¿Qué prueba es esa?
—Muy bien, escucha. Llegas a donde ella te espera. Antes de bajar asegura ambas puertas. Baja del auto, caminas hacia ella. La traes al auto. Sacas la llave, quitas el seguro, abres la puerta y haces que entre. Luego, cierras la puerta. Da la vuelta por detrás y miras por el parabrisas. Si ella no se mueve a quitar el seguro de tu puerta para que entres, olvídala.
—¿Sólo eso?
—Escucha, amigo, si ella no se mueve a quitar el seguro para que puedas entrar significa que es una egoísta.Y sólo habrás visto la punta del iceberg, sal de ella y hazlo rápido.
—¿Y qué hay de las cosas hermosas que acabas de decir, que siga mi corazón, que es lo que importa, que dará viento a mis velas?. Podría ser una de las grandes, Sony.
—Basura, lo que cuenta es la prueba de la puerta. Sal de ella y hazlo de prisa.
—¿Salir de ella?
—Sal de ella.

martes, julio 15, 2008

Nadie muere la víspera. Citas.


Manuel Vicent.
Madrid, Santillana Ediciones Generales, 2004.


—De ser una palabra, me gustaría caer en manos de Manuel Vicent. Por muy raída que estuviese, por muy abollada, aunque fuese una palabra desterrada, una piltrafa de palabra, un adjetivo a saldo en una valla publicitaria, un sustantivo borracho, un adverbio de tiempo comido por los celos, fuera quien fuese, incluso la palabra nada, que es una palabra que no tiene dientes y envidia a la brizna. Si yo fuese una palabra derrotada o victoriosa, oxidada o luminosa, pisoteada o erizada, una palabra hecha de madera o de plástico o de melancolía, una puta palabra o una palabra como Dios manda, me gustaría que pasara por allí Manuel Vicent. No sé si me haría inmortal, pero me daría la vida. Ésa es la primera sensación. El movimiento que se va a producir es de libertad. La palabra potro ha huido del establo y corre hacia la hierba fresca. Manuel Vicent escribe liberando las palabras de las cámaras frigoríficas, de las mazmorras, de los escaparates, de las cintas transportadoras, de los estuches, de las granjas de engorde, de la taxidermia. Hay palabras cojas, con disparos en los tobillos. Palabras con la boca desgarrada por un anzuelo. Palabras descabelladas. Si yo fuera la palabra payaso o la palabra virgen. Si yo fuera una palabra herida, hambrienta, o una palabra a secas, si yo fuese una palabra bailando con otra palabra, me gustaría vivir en un texto de Manuel Vicent. p. 14

—Roland Barthes introducía un interesante matiz entre placer y goce. El placer sería el deleite en la maestría de las formas dadas. El goce va un peldaño más allá. Requiere riesgo, desestabilización. Una excitación de los sentidos y de la inteligencia. p. 15

Ambas citas de Manuel Rivas en Esperando a Manuel Vicent.

sábado, junio 21, 2008

En las raíces de una nación

Presentación

Además de un privilegio es motivo de mucha alegría presentar la traducción al castellano del libro At the Roots of a Nation, de John MacPherson. Cuando hace unos años con la promoción nos preparábamos para organizar la celebración del 25º Aniversario de Graduación, pensamos que era importante, en primer lugar, integrar a todos los ex alumnos en una organización constantemente dinámica, ¡qué mejor forma que promover esta nuestra historia común!

A inicios de 2001 trabajaba en una editorial que preparaba una enciclopedia peruana. Uno de los directores de investigación de la obra, Hugo Vallenas, era un old boy. Uno de los redactores, José Ragas, también era old boy. Yo formaba parte del equipo encargado de la producción gráfica pero ninguno de los tres sabía que los otros dos tenían esa misma condición. Una vez tuve que hacer una consulta en la oficina de investigación y me detuve al ver At the Roots… sobre uno de los escritorios. No me tomó mucho tiempo terminarlo y alimentar el cariño y el sano orgullo de haber estudiado en el Anglo, sentimiento que, por supuesto, era compartido con Hugo y José. Sin embargo, me incomodó saber que había sido originalmente publicado ocho años antes y recién conocerlo. Me enteraría luego de que no había planes para una edición en castellano. Poco después los de la 83 decidimos celebrar nuestro vigésimo aniversario. No importaba que no fuera tradición. La idea de la publicación para esa celebración tuvo una fuerte acogida inicial pero con el correr del tiempo el compromiso y la participación real fueron decayendo. Recurrimos, entonces, a la ayuda de compañeros de otras promociones que pensamos tendrían el mismo interés, mas solamente pudimos publicar para el 25º Aniversario de la Promoción 1981 una separata con el primer capítulo de la obra. Sinceramente, ahora, luego del relativamente largo camino, creo que hubiera preferido unos sinceros no en lugar de muchos entusiastas sí. Nos habríamos ahorrado muchos meses de incómodas esperas por nulas respuestas a los trabajos encargados.

Parte de esa desazón nos llevó a pensar en darle a la Old Boys Association esa dinámica necesaria para la realización más pronta de los distintos proyectos que cada promoción pudiera pensar en favor de un aporte real y continuo al colegio. Fue el inicio de la puesta en marcha de varias ideas. El resultado de las que se pudieron efectuar las vemos en el sitio web estudiantesdelanglo.com, en la organización del I Campeonato Interpromociones de Fulbito, en el Almuerzo de Confraternidad impulsado por la Old Boys y, cómo no, en las páginas que ahora sus ojos empiezan a recorrer.

He demorado la escritura de esta presentación y no he encontrado mejor oportunidad que pocos minutos después de haber tenido una reunión de integración y coordinación entre varias promociones. Hemos estado por muchas horas algunos de la 83 con Yuri Valencia, 78; Severino Molina, 80; Rubén Marruffo, 86; Nicolás Valcárcel, 88; con el fin de efectuar la entrega del material y la poca experiencia que hemos podido lograr a Juan Ferreira, quien junto a Edilberto Carbajal y Carlos Leveroni, entre otros, están encargados de las actividades de la Promoción 1984. Estas reuniones de coordinación apuntan también a la formalización de la asociación de ex alumnos.

Por último, quiero expresar nuestro más sincero agradecimiento a todos los que participaron en alguna etapa de la elaboración de esta obra. A John MacPherson por su generosidad y constante disposición. A Tulio Carrasco y Juan Mendoza por las traducciones originales. A todos quienes estuvieron involucrados en la corrección. Y también, de manera especial, a la familia Jessen Hurtado, pues en esta última etapa ha sido su aporte concreto lo que ha permitido ver realizado lo que alguna vez sólo fue un deseo y un proyecto.

Edward K. Perales G.
a nombre de la Promoción 1983, Alan J. F. Fraser,
encargada de la Presidencia Honoraria
de la Old Boys Association 2008


Prólogo

Agradezco muy sinceramente a la Promoción 1983, Alan J. F. Fraser, por su feliz iniciativa en preparar esta primera edición en castellano de la historia del Colegio San Andrés, At the Roots of a Nation. Su labor esmerada, fruto de su compromiso altruista con su alma mater, es digna de todo encomio, y espero que provea para toda la familia sanandresina y otros interesados una lectura amena, interesante, informativa e inspiradora.

Cuando la Junta Promotora del colegio me pidió escribir la historia de la institución, inicié mi labor teniendo en mente a todas aquellas personas, mayormente en Escocia, quienes por 75 años habían apoyado mediante contribuciones económicas, personal docente, consejos educativos y constante oración a Dios, la tarea cumplida por el colegio en pro de generaciones sucesivas de la juventud peruana. Mi deseo era que los lazos forjados entre nuestras dos naciones: Peru y Escocia, se siguieran fortaleciendo, y que las nuevas generaciones de la Iglesia Libre de Escocia que tal vez ignoraban todo lo que habían hecho sus predecesores en la Ciudad de los Reyes, se comprometieran a seguir apoyando con entusiasmo y amor al Colegio San Andrés.

Por eso, gran parte del énfasis del libro está dirigido a los miembros y amigos de la Iglesia Libre de Escocia y otras iglesias afines, sobre todo en Irlanda del Norte y Australia. De haber escrito el libro en castellano habría tal vez omitido algunas de las referencias a asuntos internos de la Iglesia en Escocia, concentrándome algo más en el contexto político, intelectual, educacional y religioso en el Perú. A pesar de eso, espero que mis lectores en el Perú, y los muchos ex alumnos en diferentes partes del mundo que lean este relato, publicado ahora en castellano, encuentren mucho de interés que les anime a apoyar constante y esmeradamente la labor de la presente generación de profesores, padres de familia y alumnos. Ojalá para el centenario en el 2017 aparezca una historia más completa y actualizada ¡aunque no me estoy ofreciendo para esta magna tarea, dado el avance inexorable de los años!

Deseo para cada uno de ustedes una feliz lectura y un nuevo aprecio de lo que puede cumplir una educación integral, fundada sobre los principios eternos de la Palabra de Dios e imbuida por aquel temor del Señor que es el principio de la sabiduría.

John M MacPherson
Edinburgh, mayo de 2008

miércoles, abril 02, 2008

What Dreams May Come. Citas













































Vincent Ward. Estados Unidos, 1998.

—¿Dónde está Suiza?
—Sigue hacia allá, hasta que huela a dinero... o chocolate.

—¿Vas a matar a mi perra?
—La voy a ayudar a morir, sí. Puedes enojarte. La muerte nos pone así.

—Escribo esta basura porque el psiquiatra está más loco que yo. Cree que es terapéutico. Supone que si dos bebés me dieron una psicosis,¿quién sabe qué haré con esto? Es tan estúpido. Tan estúpido que cree haberme sacado de la crisis... cuando fue Christy. Como siempre, Chris. Dios. Estaba viendo sus tarjetas postales. Las pinturas eran su obsesión. Usaba el arte como otra forma de amarme. De ayudarme. De mantenernos siempre juntos.

—¿Annie no pintó una casa para Uds. por aquí?.
—Sí, la casa de nuestros sueños.
—Solo una caminata por el agua.
—Tomemos el atajo.
—Lindo atajo.
—¡Es fácil! ¡Mírame!
—Me voy a ahogar.
—No puedes. Ya estás muerto.
—¿En realidad estoy aquí?.
—¿Qué quieres decir?
—¿Acaso eres tu brazo o tu pierna?
—Difícilmente.
—¿En serio?
—Si pierdes tus extremidades, ¿sigues siendo tú?
—Seguiría siendo yo.
—¿Qué quieres decir con "yo"?
—Mi cerebro, supongo.
—Tu cerebro. Tu cerebro es una parte del cuerpo, como una uña o el corazón. ¿Por qué esa parte?
—Porque yo tengo una vocecita en mi cabeza. La parte de mí que piensa, que siente, la que se da cuenta que existo.
—Si estás consciente de que existes, entonces existes. Por eso sigues aquí.
—¿Sin ventanas?
—¿Qué no estarás listo para ver?

—¿Realmente crees que solo eres eso?
—Ahora estás en tu casa.
—Estás en tu casa, pero no eres tu casa.
—Si la casa se cae, sales y te vas.
—Pero parece que reconstruyo.
—Ves un cuerpo porque quieres ver uno.
—Vemos lo que queremos ver.
—Déjame mostrarte algo.
—Es real. ¿Dónde está la pintura?
—Ya no la necesitas.
—Este es tu mundo.
—El pensamiento es real. Lo físico es una ilusión.

—Me gusta no haber ganado. Significa que no has hecho trampa. Cuando gane, ganaré de verdad.

—Tenía un esposo y el amor que me merecía, dos hijos espectaculares... bendiciones que nadie esperaría de algo tan arbitrario como la vida. Y la verdad es muy sencilla. Se ha terminado.

—Cada infierno es diferente. No todo es llamas y dolor. El verdadero infierno es que la vida termine mal.

—En el infierno existe el peligro verdadero de perder la cordura.

—Tiene 13 años.
—Ya lo sé.
—Tiene que estar con sus amigos. Eso es lo que necesita. Se tiene que pudrir enfrente de la tele. Todavía tiene que leer un puto libro que le guste.
—O sea que todo esto es por no decepcionarme.
—No, aún peor. Te admira tanto que se decepciona a sí mismo. Le dices que puede y cuando no, le sienta fatal. Es demencial.

—Vamos a llegar tarde al baile.
—¿Qué prisa tienes?
—Sé lo que estás haciendo. Todo esto es para perder tiempo. Sé por qué no quieres ir.
—Me descubriste.
—¿Por qué no intentas bailar, para variar? Los demás maridos lo hacen y son igual de torpes.

—Tú me enseñaste una cosa, lo único que siempre he de recordar.
—¿Qué cosa?
—Ya me olvidé. Ah, sí, sí, sí. Que nunca me rinda. No rendirse jamás. Jamás.

—Tres minutos. Si te quedas más, podrías perder la cordura.
—¿Cómo pierdo la cordura?
—Cuando su realidad se convierta en la tuya.

—El ser fuerte, el no rendirse era donde él se escondía. Rechazó el dolor con tanto ímpetu que acabó desconectándose de la persona que más amaba.

—Hay un par de cosas que tengo que decirte. Solo me quedan unos momentos. Lo siento por todas las cosas que jamás te daré. No te volveré a comprar un emparedado de albóndigas. Eso me molesta. No volveré a hacerte sonreír. Solo quería volverme viejo contigo. Dos viejos riéndose el uno del otro y de sus partes decaídas. Juntos, al final, junto a aquel lago de tu cuadro. Ese era nuestro cielo, ¿sabes? Te perderás muchas cosas. Libros, siestas, besos. Peleas. ¡Dios!, las hubo y muy buenas. Gracias por ello. Gracias por cada simpatía. Gracias por nuestros hijos... por la primera vez que los vi. Gracias por ser alguien que siempre me produjo orgullo... por tu valentía, por tu dulzura... por tu aspecto de cada día, por siempre querer tocarte. ¡Dios, eras mi vida!. Me disculpo por todas las veces que te decepcioné, sobre todo, por lo de ahora mismo.

—La gente buena va al infierno por no poder perdonarse. Sé que yo no puedo. Pero a ti, sí te perdono.
—¿Por matar a mis hijos y a mi dulce marido?
—No. Por ser tan maravillosa que un tipo escoja el infierno antes que el cielo por estar contigo.

—Lo que algunos llaman imposible es simplemente algo que jamás han visto.

sábado, marzo 01, 2008

En Paz

Ayer 29 de febrero murió Luis Torrejón Perea, quien fuera nuestro profesor de Inglés y Religión en el Colegio San Andrés. Hace cinco años lo invitamos a la celebración de nuestro XX aniversario de graduación y, en esa ocasión, a sus 86 años, recitó los dos poemas que pueden disfrutar en el video inserto. Transcribo el segundo de ellos, de Amado Nervo, como parte de nuestro homenaje.



En Paz
Artifex vitae artifex sui
[Artista de la vida, artista de sí mismo]

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;

porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;

que si extraje las miel o la hiel de las cosas,
fue porque puse en ellas hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales coseché siempre rosas.

...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tan sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas...

(el rosal de la vida me hincó con sus espinas
pero también me deleitó con el perfume y la belleza de sus flores)

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

Amado Nervo

jueves, febrero 28, 2008

* Dedicatorias

De vez en cuando algunos amigos y alumnos me sorprenden con notas de aprecio. Otros regresan después de varios años, también con muestras de agradecimiento. Quiero reconocer los gestos de este tipo. Son muy gratificantes, siempre sorpresivos, claro, quizás por lo inesperados...



Stany, Producción Gráfica 1998



Vesna, Programas de diseño 1999



Estefani Cuña, luego de una meditación a mi cargo.
Villa Ansina, Tacuarembó, Uruguay, febrero 2007




Omar Benel,
dedicatoria de su libro El goce de la locura.

Programas de Diseño



Daniel Chicoma, dedicatorio
de su libro
Mujer tras el espejo.

Producción Gráfica 1998.



Dante Herrera, Dedicatoria de su libro A través del agua.





Millie Wissar y Erika Kitsuta, dedicatoria en el libro
Música e Imaginación
de Aaron Copeland,

luego del curso
Interactividad e Innovación 2004.

¿Por qué y cómo psicoanalizarse? Citas

Roger Perron
Colección Psicoanálisis y Sociedad. Madrid, Editorial Biblioteca Nueva, 2002.

294 pp.

—Las defensas son lo mejor que tenemos, y lo peor. Lo mejor porque son indispensables para la vida psíquica, exactamente igual que las defensas biológicas […] lo peor, cuando, al volverse los conflictos particularmente intensos, se tornan rígidas, y absorben lo esencial de la energía. p.123

—Lista de mecanismos de defensa:
Negación
Proyección
Renegación (funcionar como si no existiera. Los casos más graves provocan un clivaje o fractura y se observan en algunas psicosis)
Regresión
Formación reaccional (hacer exactamente lo contrario de lo que sugiere el primer impulso)
Inversión en lo contrario (se odia lo que se amaba)
Volverse contra uno mismo
Anulación retroactiva (borrar un recuerdo y, si es posible, sus efectos psíquicos)
Aislamiento
Intelectualización
Defensas obsesivas
Sublimación

—si dos se acercan excluyendo a un tercero, en este triángulo se da un ejemplo típico: es cuando papá y mamá expulsan al niño para quedarse juntos; el niño puede mostrarse muy celoso cuando le dejan muy claro que está excluido (“y ahora, ¡duérmete!”): el niño sospecha que van a disfrutar de algo a lo que él no tiene derecho.
pp. 136-137

—Gödel, un lógico, enunció un célebre teorema: un sistema no puede modificarse a sí mismo contando sólo con sus propios medios, necesita los medios de un sistema a nivel superior que lo englobe. Lo anterior nos viene muy bien para nuestra cuestión: si el “sistema” es la vida psíquica del sujeto aislado, en efecto, hay muy pocas posibilidades de que disponga de medios para reformar sus propios disfuncionamientos; pero se puede instaurar un “sistema a nivel superior”: es la pareja que forman el paciente y el analista. p. 205

—el único amor verdadero es el espontáneo. p. 259

—Freud dio esta magnífica definición del tratamiento analítico: “La relación analítica está basada en el amor a la verdad”; y yo añadiría: y en el deseo de libertad. p. 265