Don Miguel de Unamuno. Presentación.
Mackay, en su formación hispana, reconoció la vitalidad del pensamiento de Unamuno. Vitalidad que se encuentra en la lucha, en la lucha de la razón inflamada por la duda. Una duda que siempre está cargada tímica e inevitablemente por la realidad de la muerte. Mis propios pensamientos, tumultuosos y agitados en los senos de mi mente, desgajados de su raíz cordial, vertidos a este papel y fijados en él en formas inalterables, son ya cadáveres de pensamientos. ¿Cómo, pues, va a abrirse la razón a la revelación de la vida? Es un trágico combate, es el fondo de la tragedia, el combate de la vida con la razón. ¿Y la verdad? ¿Se vive o se comprende? decía el maestro español en el capítulo La disolución racional. El maestro escocés había encontrado, sabía con certeza que la verdad se vivía. Esa verdad vívida y esa vida verdadera lo habían traído a Lima en su servicio misionero y la hace patente cuando menciona que Unamuno, su propio mentor, No acierta a comprender lo que quiso decir Jesús por las palabras “Mi paz os dejo”.
Nosotros somos quienes hemos saltado la tapia de nuestro corral gracias al evangelio inspirador que llevó a la fundación de la Escuela Anglo Peruana. Somos quienes hoy, noventa años después de la presentación de esta tesis, nos preguntamos alguna vez ¿por qué no hemos de ser nosotros quienes publiquen, una vez más, esta historia?
Un cordial y afectuoso saludo a la Promoción 1984, Luis Castro Mendoza, por su 25º Aniversario de Graduación, motivo de esta publicación. A la comunidad sanandresina y, en general, a quienes llegue la posibilidad de tener este libro en sus manos, con mucho aprecio les deseamos una feliz lectura.
Edward K. Perales G.
a nombre de la Promoción 1983
junio 13, 2009
















